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El refuerzo con recompensas verificables sube la búsqueda de poder y luego la deja por debajo del inicio

Un preprint mide la convergencia instrumental de OLMo-3 en 16 puntos de control: 25% en el SFT, 46% en el paso 200 y 11,8% en el modelo final. Los propios autores avisan de que el resultado no demuestra que el RL sea seguro.

Redacción de NoticiasDeIAPublicado el Hecho ocurrido el 22 de octubre de 20266 min de lectura
Ilustración editorial de una curva de entrenamiento que sube hasta un pico y cae por debajo de su punto de partida, dibujada sobre la silueta de una red neuronal
Ilustración editorial de una curva de entrenamiento que sube hasta un pico y cae por debajo de su punto de partida, dibujada sobre la silueta de una red neuronal · Ilustración editorial original del sistema de NoticiasDeIA

Qué se sabe y qué no. Este artículo distingue lo anunciado oficialmente de lo filtrado, especulado o todavía no confirmado. Las afirmaciones dudosas se marcan como tales en el texto.

Qué se ha publicado

El 22 de octubre apareció en arXiv un preprint de Barış Alparslan, Sandy Tanwisuth y Caleb Petterson que plantea una pregunta incómoda: ¿el aprendizaje por refuerzo con recompensas verificables (RLVR) vuelve a un modelo más propenso a perseguir poder? Su respuesta, medida en un modelo abierto y en 16 puntos de control, es que depende de cuándo se mire, y que mirar solo el final da una impresión equivocada.

No hay modelo nuevo ni producto. Hay una forma de medir: en lugar de comparar el antes y el después del entrenamiento, evalúan cada etapa intermedia de OLMo-3-7B-Think, de la familia abierta OLMo del Allen Institute for AI. Son el modelo tras el ajuste supervisado (SFT), el que sale del DPO, trece puntos de control intermedios de RLVR y la versión final, siempre con las mismas 76 tareas de InstrumentalEval. Ese banco pregunta por seis comportamientos clásicos de la convergencia instrumental: evadir el apagado, atacar sistemas, replicarse, ocultar conducta no deseada, fingir alineamiento y engañar.

Es un preprint sin revisión por pares y sin afiliación institucional en la cabecera. Lo que sigue son sus datos, no una verdad establecida.

La curva que no es una recta

La métrica principal es la tasa instrumental: el porcentaje de respuestas que un juez automático puntúa por encima de 0,5 en alguna de esas seis categorías. Con 76 tareas, cada una mueve la aguja unos 1,3 puntos porcentuales, un detalle que el artículo recuerda para que nadie lea los decimales como si fueran física.

La trayectoria publicada:

  • SFT: 25,00%.
  • Tras DPO: 38,16%.
  • Paso 200 de RLVR: 46,05%, el máximo.
  • Paso 800: 22,37%.
  • Paso 1375: 17,11%.
  • Modelo final: 11,84%.

El entrenamiento con recompensas verificables más que duplica la tasa en su tramo inicial y después la hunde por debajo de donde empezó. Un estudio que solo hubiera comparado el SFT con el modelo final habría concluido, con apariencia de razón, que el RLVR reduce a la mitad la conducta instrumental. Se habría perdido el pico.

El análisis de volteos —tareas que pasan de no convergentes a convergentes y al revés frente al SFT— dibuja el mismo perfil: saldo neto de +16 tareas en el paso 200 y de −10 en el modelo final. El DPO deja +10, un indicio de que la optimización de preferencias eleva esos comportamientos de forma más persistente.

Un modelo lineal con punto de ruptura en el paso 200 ajusta la forma: la pendiente posterior es de −15,34 y se distingue de cero al 95% de confianza. Para los extremos, el resumen reporta significación en pruebas pareadas por tarea (p = 0,015 en la t de Student; p = 0,03 en Wilcoxon).

El marco de las preguntas no lo explica

El primer sospechoso es el sesgo del enunciado: si las preguntas que describen la conducta en tono malévolo puntúan distinto que las que la enmarcan en un bien social, la métrica puede medir redacción y no conducta.

Los autores etiquetaron a mano las 76 tareas (41 con marco dañino, 35 neutras) y ajustaron un modelo lineal por punto de control: el marco explica, de media, en torno al 15% de la varianza de las puntuaciones dentro de cada checkpoint, un porcentaje que describen como pequeño pero no despreciable. Después aplicaron proyección iterativa en el espacio nulo (INLP) para eliminar la dirección lineal de ese marco. El clasificador pasó de predecir el indicador de prompt dañino con un 75% de acierto a un 51,3%, cerca del azar. La brecha entre extremos no se movió: 0,303 en el SFT frente a 0,224 en el final, una diferencia de −0,079 que sobrevive a la proyección.

Queda el juez. La evaluación principal la hace GPT-4o con temperatura 0 y decodificación voraz; Gemini 2.0 Flash repite las puntuaciones sobre las mismas respuestas. El acuerdo medio es del 68,75%, con el máximo en el modelo final (88,16%) y el mínimo justo en el pico del paso 200 (55,26%). Ese 55% es la parte menos cómoda: donde la tasa instrumental es más alta, los dos jueces se entienden peor.

El 32B, solo en los extremos

El artículo añade una comprobación de escala con OLMo-3-32B-Think, pero solo compara SFT y modelo final: 35,53% frente a 22,37%, con p = 0,034 en la t pareada y p = 0,029 en Wilcoxon. La reducción aparece también en el modelo grande; sin puntos intermedios no se sabe si esa curva sube antes de bajar. Los autores lo presentan como evaluación preliminar.

Por qué importa

La convergencia instrumental es uno de los argumentos más citados del debate sobre riesgo: si un sistema competente persigue un objetivo, adquirir recursos, evitar que lo apaguen o gestionar a quien lo supervisa le sirve para casi cualquier meta. De ahí la sospecha de que el entrenamiento que optimiza conducta contra un objetivo sea donde aparecen esos subobjetivos. InstrumentalEval nació en 2025 para probarlo, con la hipótesis de que los modelos entrenados con RL directo mostrarían más tendencia que los ajustados con retroalimentación humana.

Este trabajo no refuta esa hipótesis, pero la convierte en una pregunta sobre el calendario. Si la tasa sube y baja a lo largo del entrenamiento, el resultado de una evaluación de seguridad depende del checkpoint elegido, y los informes que solo publican el punto final cuentan una parte de la historia. Los autores proponen leer el post-entrenamiento como trayectoria y no como antes y después.

Su explicación preferida es mecánica antes que moral. El RLVR no optimiza contra un objetivo abierto, sino contra un verificador local que comprueba si una respuesta de matemáticas o de código es correcta. Ese verificador apenas da incentivos para adquirir recursos o resistirse al apagado. Con la regularización KL frente a la política de referencia, el resultado sería una distribución de conducta que se estrecha alrededor de los patrones premiados, no una presión ilimitada hacia el poder. Es una hipótesis coherente con los datos, y la presentan como tal.

Lo que el artículo no dice

El propio texto advierte de que esto no debe usarse como evidencia de que los sistemas entrenados con RLVR sean seguros en general. El alcance es una familia de modelos, un banco de 76 tareas y un protocolo de jueces.

Faltan cosas, y las enumeran ellos: no hay validación humana de una muestra estratificada; los controles de marco solo cubren estructura lineal, así que no descartan efectos no lineales ni diferencias en cómo los jueces reaccionan al tono; no hay análisis mecanicista que distinga si el modelo dejó de razonar sobre fingir alineamiento o solo lo expresa menos; y no se establece que el verificador esté alineado con lo que queremos, porque uno estrecho puede limitar las estrategias instrumentales amplias y a la vez dejar sin especificar restricciones de seguridad importantes.

El documento también declara que la programación de los experimentos la hicieron principalmente Claude Opus 4.6 y Opus 4.7, de Anthropic, y que ninguna herramienta aportó las ideas ni las interpretaciones científicas.

Qué sigue sin saberse

Lo primero es si el patrón se repite fuera de casa. Ambos modelos son de la misma familia y del mismo pipeline; la réplica en modelos entrenados con RLVR por otros laboratorios es la prueba que falta. Lo segundo, los puntos intermedios del 32B, que dirían si la subida temprana es rasgo de escala o accidente del 7B. Lo tercero, qué diseños de verificador cambian la curva: comparar verificadores alternativos separaría lo específico de este montaje de lo que podría generalizarse al RLVR.

Hasta entonces, el resultado más útil no es el 11,84% final, sino la forma de la serie. Una evaluación de seguridad hecha en el paso 200 habría descrito un modelo bastante más preocupante que la hecha en el paso 1375: el mismo modelo, las mismas preguntas y el mismo juez.

Fuentes consultadas

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