Butterfly Effect, la entidad matriz del laboratorio de inteligencia artificial Manus, ha confirmado a través de un comunicado en WeChat la recaudación de más de 500 millones de dólares. Esta operación financiera ha sido encabezada por los fondos de capital riesgo Boyu Capital e IDG Capital, consolidando un respaldo institucional sólido en un momento crítico para la compañía tras recuperar su autonomía operativa.

En la ronda también han participado accionistas que ya formaban parte del capital de la empresa, destacando la presencia de Tencent, ZhenFund y HSG, firma que anteriormente operaba bajo la denominación de Sequoia China. La concurrencia de estos inversores indica una apuesta por la viabilidad del modelo de negocio de Manus en el mercado asiático, especialmente tras el bloqueo de su integración en el ecosistema de Meta.

Aunque la empresa no ha hecho pública la valoración oficial actual de la compañía, existen informes que sitúan las negociaciones con inversores en torno a una valoración de 4.000 millones de dólares. Esta cifra superaría significativamente los 2.000 millones de dólares que Meta estuvo dispuesta a pagar por la startup en diciembre de 2025, lo que sugiere un incremento en el valor percibido de su tecnología de agentes autónomos durante el último año.

La inyección de capital permitirá a Manus continuar con sus planes de expansión de plantilla. La compañía ha mantenido procesos de contratación abiertos tanto en el mercado chino como en el ámbito internacional, buscando captar talento especializado para escalar la infraestructura de sus productos y mitigar la dependencia de una única jurisdicción regulatoria.

La trayectoria reciente de Manus ha estado marcada por una compleja relación con Meta. A mediados de 2025, la startup trasladó a su equipo a Singapur, un movimiento estratégico que precedió al anuncio de un acuerdo de adquisición por valor de 2.000 millones de dólares en diciembre del mismo año. En aquel periodo, se estimaba que la empresa generaba unos ingresos recurrentes anuales superiores a los 100 millones de dólares, una cifra elevada para una startup de su etapa de desarrollo.

Sin embargo, la operación fue bloqueada en abril por las autoridades chinas. El gobierno de China ordenó la anulación del acuerdo debido a la creciente preocupación por la fuga de talento especializado en inteligencia artificial y la pérdida de investigadores clave hacia potencias tecnológicas occidentales. Esta decisión obligó a Manus a deshacer la transacción y a retomar su camino como entidad independiente, enfrentándose a la necesidad de reestructurar su modelo de gobernanza y financiación.

El proceso de separación culminó en agosto, momento en el que la compañía retomó sus operaciones autónomas. Como parte de los requisitos impuestos durante la ruptura del acuerdo con Meta, Manus tuvo que proceder a la eliminación de ciertos datos de usuarios. Este proceso supuso un reto técnico y operativo considerable, ya que implicaba purgar bases de datos compartidas o integradas durante la fase de debida diligencia y transición, asegurando el cumplimiento normativo antes de volver a buscar financiación externa.

Manus se posiciona en el mercado de los agentes de IA, desarrollando herramientas similares a las ofrecidas por plataformas como Cursor, Lovable o Replit. Su ecosistema permite a los usuarios realizar vibe-coding, una metodología de desarrollo donde la creación de aplicaciones y sitios web se basa en la descripción de la intención y la estética mediante prompts, reduciendo la necesidad de escritura manual de código complejo y permitiendo que perfiles no técnicos generen productos funcionales.

La compañía ha desplegado recientemente Manus 2.0, una actualización que introduce una arquitectura renovada. Esta versión no solo mejora el rendimiento general en la generación de código, sino que implementa nuevas capacidades integradas en un sistema de soporte técnico denominado harness. Este componente actúa como una capa de ejecución y control que optimiza la forma en que el agente procesa las tareas delegadas, reduciendo errores de sintaxis y mejorando la coherencia en proyectos de software extensos.

Además del chatbot principal, Manus ha lanzado Cue, una aplicación independiente diseñada para dotar a los agentes personales de una infraestructura de identidad digital completa. Cue permite que los agentes de IA posean su propia dirección de correo electrónico, número de teléfono, ordenadores virtuales y carteras digitales. Esta capacidad transforma al agente de un simple asistente de texto a una entidad capaz de interactuar con servicios web externos de forma autónoma.

La implementación de Cue permite que la IA gestione tareas a través de diversos servicios y realice pagos electrónicos, siempre bajo los límites presupuestarios y de seguridad establecidos por el usuario final. Para los desarrolladores y empresas, esto significa la posibilidad de automatizar flujos de trabajo que anteriormente requerían intervención humana para la autenticación o la gestión de transacciones financieras, como la contratación de servicios SaaS o la compra de dominios.

La recuperación de la independencia financiera de Manus ocurre en un contexto de alta competitividad en el sector de los agentes autónomos. Mientras que los chatbots tradicionales se limitan a sugerir respuestas o generar fragmentos de código, la arquitectura de Manus busca la ejecución directa. La capacidad de Cue para operar en el mundo real mediante transacciones y comunicaciones independientes marca una diferencia competitiva, moviéndose hacia una IA orientada a la acción (action-oriented AI).

Existen informes que indican que Manus está evaluando la posibilidad de realizar una oferta pública inicial en la Bolsa de Hong Kong. Una salida a bolsa permitiría a la empresa acceder a una mayor liquidez y consolidar su posición como uno de los laboratorios de IA más influyentes de Asia, desligándose definitivamente de la sombra de la operación fallida con Meta y proporcionando una vía de salida para los inversores iniciales como Tencent y ZhenFund.

En cuanto a la transparencia de la operación, persiste una zona de incertidumbre sobre la valoración final aceptada en esta ronda de 500 millones de dólares. Aunque se ha mencionado la cifra de 4.000 millones en conversaciones previas, la compañía ha declinado responder a preguntas directas sobre su valoración actual, lo que deja abierta la posibilidad de que el acuerdo final haya variado según las condiciones del mercado actual de IA.

La estrategia de contratación global que ha anunciado la compañía busca mitigar el impacto de las restricciones regulatorias chinas. Al diversificar la ubicación de sus ingenieros y científicos de datos, Manus intenta evitar que futuras intervenciones gubernamentales paralicen su operatividad, permitiendo que el flujo de talento sea bidireccional y que la empresa pueda operar eficientemente en múltiples jurisdicciones mientras desarrolla su arquitectura de agentes autónomos.

Este movimiento financiero y estratégico sitúa a Manus en una posición donde debe demostrar que su capacidad de generar ingresos recurrentes, que ya superaba los 100 millones de dólares antes de la crisis con Meta, puede escalar sin el respaldo de una Big Tech estadounidense. El éxito de Manus 2.0 y la adopción masiva de Cue serán los indicadores clave para determinar si la startup puede sostener una valoración de miles de millones de dólares de forma independiente.